¡Llámanos!

Uno de los mejores momentos para modificar la decoración del hogares aprovechar los cambios de estación, especialmente con la llegada del buen tiempo. Los colores vivos, las texturas ligeras y las flores son una constante en las épocas de calor. Y este año los cambios en el hogar se perfilan como esenciales. En plena crisis sanitaria del coronavirus, la decoración se convierte en una buena fórmula para mejorar nuestro estado de ánimo, mejorar el aspecto de nuestra vivienda y estar lo más entretenidos posible.

En este escenario, los expertos de la firma de tasación Instituto de Valoraciones han analizado las tendencias para la primavera 2020 y resumen en un estudio algunas ideas de decoración para dar un nuevo aire a nuestro hogar y estar a la última:

1. La funcionalidad se impone al estilo

Esta es una máxima que ha cobrado más relevancia durante el confinamiento. Tras casi dos meses de estado de alarma, muchas familias se han dado cuenta de que su casa no es tan funcional como pensaban. Por eso, siempre debe primar la utilidad sobre el estilo.

Y esta tendencia no solo está restringida a los hogares pequeños, sino que también debe aplicarse en las viviendas más espaciosas, donde la tendencia decorativa se dirige hacia la simplicidad y el aspecto funcional de los muebles.

-Ya no vale con que los muebles queden bien, sino que, además, deben tener una función y cumplir un objetivo. Sobre todo, para los pisos más pequeños que se ubican en el centro de las ciudades, se hace especialmente importante cuidar que cada cosa tenga su razón de ser. Por ejemplo, cada vez se ven más las camas desplegables que pueden guardarse cuando no se usan, ahorrando así espacio para integrar otros muebles-, sostiene la firma de tasación.

2. Colores neutros y formas modulares

Por ejemplo, para amueblar una vivienda que se destina al alquiler o que está en venta es importante que su estilo sea actual y que entre por los ojos a los posibles interesados.

Por eso, explica el estudio, -se debe intentar amueblar la vivienda con muebles sencillos, de estilo neutro y a poder ser, modulares. Así, se podrán adaptar y personalizar periódicamente. Para esto, lo mejor es utilizar muebles multifuncionales que ofrecen versatilidad y flexibilidad y limitar al mínimo la decoración permitiendo que el inquilino o comprador la personalice según su propio estilo y necesidades-.

3. Los papeles de pared ya no son tendencia

Las paredes con 'wallpaper' empiezan a estar en un segundo plano. Y es que hoy en día es cada vez más común el toque original o industrial de las construcciones.

En este sentido, la compañía afirma que -las paredes de piedra, ladrillo o madera dotan a los espacios de un toque de modernidad que los hace únicos. Otros materiales de construcción como el metal también se están utilizando como piezas de mobiliario para separar ambientes, en lámparas, marcos de puertas, muros de carga y más. De la misma forma toman protagonismo los elementos de decoración de colores metalizados como el dorado, plateado o rosa. Resulta también interesante la mezcla de diferentes materiales en suelos, paredes, mobiliarios y detalles como, por ejemplo, cocinas con suelos de cemento y colores oscuros casi negros en paredes-.

4. Lo eco también llega al interiorismo

Las construcciones cada vez son más sostenibles y, de la misma forma, se está imponiendo un estilo de vida eco y sostenible en el interior de las vivindas. La variedad de textiles orgánicos es cada vez más amplia y existen, incluso, muebles hechos con fibras vegetales.

De la misma forma, se está extendiendo la tendencia de recuperar, reciclar y reutilizar muebles, ya sea revistiéndolos, tapizándolos o mediante el uso de materiales industriales para darles otra vida. La apuesta por el reciclaje también está llegando a las paredes, que se actualizan -dejando a la vista la imperfección del brochazo-, aclara el estudio.

5. La domótica: orden y discreción

La firma de tasación asegura que -gracias a los asistentes de voz y los muebles inteligentes las casas son cada vez más 'smart' e incluyen diversos dispositivos que pueden verse o no, pues en muchos casos pasan desapercibidos como parte de la decoración. Se trata en cualquier caso de aumentar esa funcionalidad de los muebles-.

En su opinión, la tecnología no solo está revolucionando la forma en la que vivimos, sino también -la manera de disponer los hogares. Vemos ya chimeneas eléctricas, muebles que incluyen enchufes para cargar dispositivos, cargadores inalámbricos, lámparas y bombillas inteligentes que se pueden controlar desde el móvil o con comandos de voz y mucho más. Y es que cree que 2020, con el permiso del covid-19, será un año importante en lo que se refiere a la llegada de nuevos avances tecnológicos para el hogar.

“Si apoyas a las empresas apoyas a los trabajadores”, así lo afirma la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, al advertir la urgencia de otorgar liquidez al sector productivo para garantizar a creación de riqueza y la generación de empleo, cuando la emergencia sanitaria sea superada.

En entrevista con el diario El País, la banquera identificó la crisis actual como la peor de los últimos años, pues a diferencia de las anteriores, se trata de un fenómeno global que además de amenazar las fuentes de trabajo, pone en riesgo la salud de todos, lo que provoca niveles de ansiedad diferentes.

La situación provocada por la pandemia obliga a tomar medidas de emergencia encaminadas a proteger el empleo y al mismo tiempo pensar en una estrategia de mediano plazopara invertir en áreas de crecimiento, en digital, ciencias de la salud, en tecnología, en la economía verde…Es difícil transformar radicalmente la economía en medio de una situación de emergencia económica y social, pero sí que debemos plantear la recuperación pensando ya en la transformación necesaria que debemos afrontar a continuación. Además, creo que tenemos que esforzarnos en crear empleo digno y mantener niveles adecuados de protección social y gasto público prioritario. Solo es sostenible el crecimiento si es inclusivo. Y solo apoyando al empresario, y a las empresas es posible todo lo demás. Sin iniciativa privada, no hay crecimiento. Hay que crear las condiciones para que los inversores, de dentro y de fuera, inviertan y confíen en nuestro futuro”. En ese sentido, dio a conocer que Santander ha estado prestando más de 1,000 millones de euros diarios a sus clientes y está tramitando moratorias a seis millones de clientes.

Para lograr la recuperación, Botín dijo que es necesario generar modelos de colaboración público- privada en áreas como la construcción e inyectar recursos al turismo y la hostelería para salvar el verano “porque así estaremos ayudando a que muchas empresas no desaparezcan y con ello, a que la salida de esta crisis sea más rápida. Para conseguirlo, hace falta que internamente logremos que la pandemia siga cediendo, y para ello necesitamos hacer más tests, un mejor uso de los datos y un seguimiento de los enfermos y con quien han mantenido contacto, y llegar a acuerdos internacionales para que gradualmente y con todas las garantías, podamos ir abriendo las fronteras”

Enfatizó la importancia de lograr un esquema de cooperación entre el sector público y privado, así como concretar acuerdos a nivel europeo que permitan a su país atraer inversiones para crear empleos y sostener las finanzas públicas “Creemos que es muy importante que en Europa se lance cuanto antes un programa fiscal y regulatorio común de reactivación, no solo para acelerar la recuperación, sino también para preservar el Mercado Único y la competencia porque ambos pueden verse afectados por los muy distintos espacios fiscales que tienen los países miembros”, dijo que aun cuando el Banco Central Europeo ha defendido a España e Italia, es necesario que Europa entienda que “solidaridad no es caridad, que nos beneficia a todos, mientras que nosotros, los países, debemos entender que tenemos que ser responsables y hacer todo lo que haya que hacer para que las empresas viables sobrevivan”

Ana Botín vaticinó que la pandemia, más que cambiar al mundo, acelerará tendencia como la digitalización y la brecha entre ganadores y perdedores, tanto en los bloques económicos como en los países.

El mundo de la arquitectura no es, ni mucho menos, inmune al Covid-19. Como todos los sectores profesionales de la sociedad, los arquitectos aguantan el envite como pueden y como mejor saben hacer, en sus estudios y a pie de obra. Algunos de los principales arquitectos españoles han aceptado responder para ABC este cuestionario sobre el presente (negro) y el futuro (incierto) del sector.

1. ¿Cuál es la situación actual de su estudio? ¿Abierto a pleno o a medio rendimiento, cerrado, teletrabajando desde casa? ¿Los proyectos siguen en marcha, se han aplazado, se han suspendido? ¿Las obras siguen construyéndose?

2. ¿Cómo está afectando esta crisis al sector de la arquitectura? ¿Hay un cálculo aproximado de pérdidas? ¿Peligran muchos puestos de trabajo? ¿Han aplicado un ERTE? ¿Cuáles son las principales necesidades del sector?

3. Dicen que el mundo va a ser distinto después de esta crisis. ¿Habrá una arquitectura poscoronavirus? Si cree que es así, ¿cómo será? ¿qué va a cambiar? Se vaticina el fin del turismo de masas, de los megamuseos y las megaexposiciones... ¿Cómo serán los aeropuertos y los museos? ¿Habrá más o menos rascacielos? ¿Cómo serán las casas? Parece que, después del confinamiento, se valorarán más conceptos como la amplitud o la luminosidad de las viviendas que la situación geográfica. ¿La domótica y el teletrabajo cambiarán las casas del futuro?

Emilio Tuñón (Madrid, 1959) fundó un estudio junto a Luis Moreno Mansilla -ya fallecido-, Mansilla + Tuñón Arquitectos. Entre sus proyectos destacan el Museo de Zamora, el Museo de Bellas Artes de Castellón, el MUSAC de León, el Museo de Cantabria, el Hotel y Restaurante Relais & Châteaux Atrio y el Museo de Colecciones Reales de Madrid, aún sin inaugurar.

1. Nuestra oficina es un pequeño taller artesanal de arquitectura que siempre ha funcionado más o menos bien. Controlar el tamaño de las oficinas es muy importante para poder superar las crisis. Cerramos la oficina ante los primeros brotes a finales de febrero, y hemos estado trabajando estos dos meses por teletrabajo desde nuestras viviendas particulares. El trabajo de estos dos meses ha sido muy interesante porque el confinamiento ha catalizado nuevos enfoques y nuevas conversaciones… Aunque las obras, tanto en España como en el extranjero, continúan con la construcción, todas han sufrido un aplazamiento de como mínimo unos treinta días. La museografía del Museo de las Colecciones Reales sigue su marcha normal, y creo que incluso puedo decir que el proyecto también ha mejorado estos días. Respecto al Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, aunque no ha sufrido mucho el proceso constructivo, la emergencia ha llegado a las obras en un momento delicado, el de las pruebas de las instalaciones, lo que ha conllevado un cierto aplazamiento de la futura inauguración.

2. Aunque el sector de la construcción ha parado sólo unos días, en cierto modo sí se han ralentizado los procesos constructivos. Ha habido grandes pérdidas, pero yo, sinceramente, deseo que no se pierdan muchos puestos de trabajo. Sobra decir que estas cuestiones tienen ya mucho más que ver con la política que con los arquitectos y o con las empresas constructoras. Respecto a los ERTE, nuestra escala es tan pequeña que no nos vale la pena ni planteárnoslo. Nosotros preferimos mantener nuestros colaboradores, aunque sea haciendo concursos gratis.

3. Para bien o para mal, yo estoy de acuerdo con Antoine Gallimard, cuando dice: «No creo que el mundo vaya a cambiar… sería demasiado bello». Y yo me permitiría añadir: «No creo que el mundo vaya a transformarse mucho más de lo que ya se transforma de forma natural». El coronavirus es un virus con ideología, como ya lo fue el VIH. El coronavirus no sólo no va a vencer al capitalismo, sólo lo va a transformar. Porque el mundo está siempre en constante transformación, debido a que la transformación está en la base de la vida. Seguramente, la mayoría de las ciudades y la mayoría de las arquitecturas serán insensibles a la crisis del coronavirus, pues tienen la inercia del tiempo en la ciudad y en la arquitectura los cambios son lentos. Seguirá haciendo falta más vivienda. Las viviendas de los ricos serán mayores, y con más espacios intermedios, mientras que las viviendas sociales seguirán siendo pequeñas. En la vivienda, la domótica y el teletrabajo establecerán nuevas formas de control y vigilancia.

En las ciudades seguirá habiendo rascacielos, pero con el auge del teletrabajo, las empresas tal vez necesiten menos superficie de oficinas, y parte de esta superficie se transformará en vivienda de lujo. Durante un tiempo, mientras el miedo siga instalado en nuestra sociedad, los sistemas energéticos optarán por la circulación en vez de la recirculación, lo que conllevará un incremento de los sistemas pasivos, pero cuando el miedo retroceda volveremos a la climatización artificial extrema.

Yo creo que, en general, se reducirá el número de plazas de los aviones, y los aeropuertos tendrán mucha menos gente. El viajar será más caro, el turismo perderá fuerza y se encarecerá. También seguirá habiendo museos y exposiciones, pero se reclamará una menor afluencia, y eso solo se puede hacer encareciendo la oferta.

Una vez más la parte de la población con más capacidad adquisitiva vivirá mejor, y las personas con menos poder adquisitivo tendrán que conformarse con menos. La brecha de clases será mayor y más agresiva. En general, veo el futuro con un panorama bastante negro, pero creo firmemente que, sólo si somos capaces de alejar el miedo de nosotros y construir un mundo más solidario, más social y más ecológico, podremos hacer que las cosas no vayan a peor.

La crisis provocada por el coronavirus ha afectado de manera directa al sector de la Construcción y plantea dudas a corto y medio plazo como, por ejemplo, si se continuará construyendo el mismo número y el mismo tipo de viviendas. Los expertos apuntan que, siempre que la economía lo permita, el sentimiento de vulnerabilidad frente a nuevas pandemias hará que aumente la demanda de viviendas más sostenibles y en entornos más saludables.

La sociedad actual es conocida como la ‘indoor generation’. En situaciones normales pasamos el 90% de nuestro tiempo en espacios cerrados: hogar, trabajo, gimnasio, etc. El confinamiento de las últimas semanas a causa del coronavirus, durante el que hemos pasado aún más tiempo en nuestros hogares, ha hecho que nos planteemos si éstos cuentan con estancias versátiles y si cubren todas nuestras necesidades de ocio, estudio y trabajo.

Este cambio de paradigma provocado por el Covid-19 también ha hecho que nos planteemos la necesidad de vivir en casas más naturales, más sostenibles, más saludables. La incorporación de elementos que mejoren la salud también se traslada a los equipamientos como escuelas, hoteles, oficinas u hospitales.

Un posible ejemplo de construcción sostenible son los edificios en los que la madera es el elemento principal, como los que fabrica la compañía especializada en construcción pasiva industrializada Arquima

Según José Antonio González, fundador y CEO de Arquima: “En España, un país con mucha tradición de construcción con hormigón, hay muchas reticencias y tabús para la construcción en madera, pero en países como Estados Unidos el 80% de las viviendas se fabrican en madera y en Europa este tipo de construcción está creciendo de manera exponencial. La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 acelerará esta tendencia también en nuestro país y ayudará a tomar mejores decisiones a la hora de construir edificios e infraestructuras de servicios.”.

Un estudio publicado recientemente por la Universidad de la Columbia Británica y FPInnovations concluye que hay una estrecha relación en cuanto a la madera y la salud humana. La presencia de madera en interiores reduce la activación del Sistema Nervioso Simpático y la reacción de nuestro cuerpo frente al estrés. La composición química de la madera presenta similitudes con la de nuestro cuerpo, por lo que, a nivel energético, es un material que aporta equilibrio entre cuerpo y mente y con la naturaleza. En los ultimos años, de manera especial en Estados Unidos y en los países nórdicos, ha aumentado el uso de la madera en Hospitales y Centros Médicos, ya que se ha demostrado que promueve la recuperación, reduce el estrés y mejora el ánimo, ayudando a estimular la salud física y mental y el bienestar.

La Plataforma Passivhaus, a la cual pertenece Arquima, recuerda la importancia, y ahora de una manera especial, que nuestros edificios garanticen los niveles óptimos de calidad de ambiente interior. Las viviendas pasivas regulan la temperatura, la humedad, las concentraciones de CO2 y otros patógenos y contaminantes cuidando nuestra salud. Además de contar con un aislamiento adecuado, este tipo de viviendas filtran todo el aire que se introduce para la renovación higiénica, garantizando unas condiciones óptimas de confort en el interior.

Las viviendas y los equipamientos deben ser espacios personales que potencien la salud y el bienestar físico y psíquico de sus usuarios. Edificios sin efectos negativos para la salud de sus habitantes ni para el medio ambiente. Espacios de vida que nos aporten confort, relajación y que nos ayuden a realizar la reconexión y regeneración diaria a nuestros cuerpos y mentes.

“En Arquima hace años que estamos concienciados sobre el problema que suponen los interiores mal ventilados y compuestos por materiales tóxicos, por eso construimos edificios saludables en los que el bienestar de las personas sea prioritario y lo hacemos a través de materiales naturales sin transformar, por sus cualidades biológicas y por su inocuidad ambiental. Estamos convencidos que ese es el futuro de la Construcción”, apunta González.