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Cada día que estamos dentro de casa, encontramos más cosas que nos gustaría cambiar del lugar en el que ahora pasamos la mayor parte del tiempo. Diseño, comodidad, armonía, son algunas de las satisfacciones que buscamos para nuestro hogar. Sin embargo, una vez que encaramos la obra o remodelación, nos enfrentamos a una gran variedad de productos, de distintos materiales y tecnologías. ¿Cómo elegir entre tantas opciones?

El avance en nuevas tecnologías y la constante innovación en la arquitectura moderna traen consigo un amplio abanico de posibilidades a la hora de elegir materiales para la vivienda. Y, si bien el diseño es importante, también debemos tener en cuenta que lo que se emplee en la obra aporte eficiencia, practicidad, durabilidad, resistencia, seguridad, confort y tecnología.

Por sobre todo, la clave está en considerar aquellos materiales que se adapten a nuestro estilo de vida y necesidades actuales.

¿Qué debe tener un -buen diseño- en una vivienda?

  • Primero y principal, debe acercarse al presupuesto acordado.
  • Debe ser eficiente a nivel energético y ahorrar energía durante la vida útil de la vivienda.
  • Es fundamental utilizar materiales que brinden mayor confort termoacústico y posibiliten una menor utilización de recursos no renovables.
  • Debe responder a necesidades actuales pero también, a las futuras.
  • Debe permitir aumentar el valor de la propiedad en el tiempo.
  • Debe integrar materiales sustentables y amigables con el medioambiente.

Siempre debemos tener en cuenta que lo que se emplee en la obra aporte eficiencia, practicidad, durabilidad, resistencia, seguridad, confort y tecnología.Siempre debemos tener en cuenta que lo que se emplee en la obra aporte eficiencia, practicidad, durabilidad, resistencia, seguridad, confort y tecnología.

Construcción sustentable

Sin dudas, hoy la sustenibilidad resulta esencial a la hora de emprender un nuevo desarrollo en el hogar. La tendencia a utilizar materiales eficientes está cada vez más instalada. Particularmente, uno de los más elegidos para la construcción sustentable es el PVC. Se trata de un material resistente, inocuo para la salud y eficiente energéticamente. Además, consume poca energía en su producción y es el material más reciclado en la industria de la construcción: ya llevan casi 3,6 millones de toneladas recicladas desde el año 2000 a nivel global.

Adriana López, jefa de grandes proyectos en Tecnoperfiles , empresa líder en Latinoamérica en la elaboración y comercialización de productos de PVC, explica esta tendencia internacional: -Actualmente en Francia, por ejemplo, tres de cada cinco ventanas se fabrican con perfiles de PVC, al ser un material conocido por sus cualidades técnicas y su gran eficiencia energética. Este tipo de aberturas han ido evolucionando desde sus orígenes, y hoy, con más de 50 años de desarrollo en Europa, se destacan por su diseño, resistencia, aislación termoacústica y confort -.

Ventanas eficientes

A la hora de elegir una ventana es muy importante optar por la más eficiente a nivel energético, que tenga el tamaño adecuado y que cumpla con las funciones que la vivienda requiere para así poder brindar mayor seguridad y confort.

Las ventanas de PVC de Tecnoperfiles cumplen con todos los estándares de calidad y eficiencia energética.Las ventanas de PVC de Tecnoperfiles cumplen con todos los estándares de calidad y eficiencia energética.

Recientemente, la Subsecretaría de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Nación, lanzó una herramienta online que permite tanto a los fabricantes de aperturas como al público en general, comparar los diferentes tipos de ventanas según su calificación energética para elegir la más adecuada para colocar en los hogares, de acuerdo al uso y zona del país en la que se encuentra. De esta manera, el usuario podrá ubicarse en el centro de la agenda habitacional y estar lo suficientemente informado para elegir los materiales que más se adecuan a su estilo de vida.

Fernando Martínez, presidente de Tecnoperfiles, asegura que en la empresa los materiales realizados con perfiles de PVC cumplen con todos los estándares de calidad y eficiencia energética, se adaptan a diferentes formatos y diseños y ayudan a ahorrar la energía y también a cuidar el medioambiente. -Consideramos que el usuario está en primer plano, ya que gracias al avance y vanguardia de los materiales y las diferentes herramientas para conocer su eficiencia, ahora cuenta con toda la información necesaria para poder elegir a conciencia en pos de cuidar los recursos y ser más sostenibles en el uso y consumo de los productos-, agrega Martínez.

¿Por qué elegir una abertura de PVC?

Las aberturas de PVC de Tecnoperfiles ofrecen el máximo aislamiento termoacústico, resistencia al viento, al fuego, estanquidad, seguridad y resistencia al impacto de los agentes químicos y biológicos. Pero eso no es todo: por su diseño y construcción, permiten ahorrar hasta un 50% el consumo de energía dentro del hogar.

La crisis del Covid-19 ha generado una reflexión en distintos sectores empresariales y abrió espacio a nuevas tendencias en el sector de la construcción, arquitectura y diseño de interiores. Hoy, para los especialistas y para el cliente, el valor está en darle importancia a los espacios abiertos, flexibles, cómodos, y tecnológicos, sin dejar de lado las medidas de seguridad expuestas por el gobierno.

Debido al impacto de la pandemia han surgido nuevas demandas por parte de los clientes en el sector inmobiliario. “Existen 5 nuevas tendencias que desde ya están empezando a tomar importancia al momento de diseñar y construir edificaciones”, señala Zimic.

Espacios corporativos más flexibles

Las empresas buscarán oficinas flexibles que faciliten la realización de distintas actividades y que se adapten a sus necesidades para asegurar la productividad. Asimismo, se buscará que las salas de reuniones cuenten con la mejor tecnología para llevar a cabo reuniones online de una forma eficiente y evitar la agrupación de personas. Igualmente, se optará por la búsqueda e implementación de sistemas inteligentes, que ayuden a evitar el contacto con manijas, interruptores o controles.

Optimización de espacios

Debido al home office, muchas personas ya no asisten a su lugar de trabajo, por lo que muchas empresas cuentan con grandes espacios sin ser utilizados. El experto considera que se deberá buscar la forma de dar uso a esos vacíos. Por lo tanto, la propuesta es rediseñar para subarrendar o compartir esas áreas y así optimizar costos.

Espacios para realizar el teletrabajo

Muchas empresas han optado por que sus colaboradores sigan trabajando desde casa para que eviten ser expuestos a ser contagiados. Por esto, el tener áreas multifuncionales en los hogares será más valorado por los clientes. De igual manera, el especialista señala que se optará por comprar muebles flexibles que puedan usarse para diversas actividades. “Por ejemplo, en TRU Arquitectos se ha creado un nuevo escritorio llamado Modul que te permite trabajar en la cama, utilizarlo como escritorio regular, mesa de apoyo o colgarlo en el balcón para trabajar al aire libre. Este diseño permite que puedas hacer home office en cualquier parte de tu casa y le des un uso óptimo a todos los espacios. No todo es trabajo”, comenta el ejecutivo.

Migración a zonas alejadas de la ciudad.

La cuarentena generó que las personas tengan que vivir confinadas dentro de sus casas y el miedo a salir hace que se mantengan dentro de sus hogares. Zimic comenta que muchos de sus clientes han optado por retomar proyectos de casa de playa o campo para ir a trabajar ahí y estar alejados de la ciudad. “Consideramos que las personas empezarán a dar más valor a vivir en un espacio abierto con áreas verdes, que a vivir en departamentos en los centros de las ciudades que presentan una alta densidad poblacional”, agrega Zimic.

La tecnología y la higiene.

Como bien se sabe, la higiene ha sido y seguirá siendo el tema clave durante la pandemia. Ahora se proponen y se piden superficies automáticas, sin manijas, ascensores con voz, puertas con sensores de movimiento, entre otros; que permitan evitar el contacto físico entre las personas y artefactos.

Son situaciones como la que estamos atravesando que permiten a los profesionales reinventarse constantemente, innovar, y ofrecer facilidades y seguridad en los proyectos presentados a sus clientes.

 

En estos tiempos difíciles, los productos del diseño y la arquitectura se transforman muy pronto, pero el ejercicio y la enseñanza de estas profesiones no parecen hacerlo con la misma velocidad. Puede que pasemos de la enseñanza y el trabajo presencial al remoto, pero este es un cambio de forma, impuesto y reactivo; no es un cambio sustancial, ni voluntario, ni propositivo. Han sido tan difíciles los tiempos que nuestros cambios se dan con el acomodo, la resignación o el padecimiento de la situación.

En cuanto a los nuevos productos para los tiempos de crisis, están surgiendo conceptos para respaldarlos y diseños ingeniosos y bienintencionados para formalizarlos; pero desafortunadamente la gran mayoría de estos conceptos y diseños que aparecen en la prensa o en las cuentas de Instagram de arquitectos y diseñadores, se van a quedar en el espacio virtual o en el papel.

Como pinta la cosa no habrá presupuestos ni clientes que los comisionen, desarrollen o edifiquen. Por lo tanto, no es suficiente que por estos tiempos cambiemos el objetivo de nuestros productos; que dejemos de diseñar centros culturales u objetos ornamentales, y comencemos a diseñar unidades de cuidados intensivos y máscaras de protección; o que dejemos de diseñar ciudades para la movilidad y comencemos a diseñar ciudades para la equidad. En estos tiempos el ejercicio de nuestras disciplinas requiere ajustes estructurales.

Durante siglos y alrededor del mundo nuestros principales desempeños en estas disciplinas de la creación material se miden, se pagan y se valoran por los productos que diseñamos; por nuestra capacidad creativa al servicio de la producción material. Sean productos de moda, calzado, mobiliario, objetos utilitarios u ornamentales, viviendas, espacios públicos o edificaciones; se trata de una producción que depende, como otras en apuros, del consumo de bienes.

Por supuesto que en estas disciplinas hay excepciones y a estas excepciones me quiero referir. Los tiempos difíciles demandan que pongamos nuestra atención, orientemos la formación y el ejercicio de estas profesiones creativas hacia otros escenarios. Invito a los arquitectos y diseñadores a que de manera urgente y contingente pensemos nuestras profesiones no en función de los productos que podemos diseñar sino en función de los servicios que podemos prestar.

Tras la guerra de los Balcanes, Arquitectura para la Humanidad convocó a un concurso de vivienda transitoria para la población que regresó a Kosovo y que encontró todo en ruinas. La mayoría de propuestas constaba de ingeniosos y originales diseños, todos ellos impecablemente presentados. Una, sin embargo, era muy diferente y por esta razón llamó toda mi atención. En la plancha estaban dibujados en grande un teléfono móvil y una caja de herramientas. La firma de arquitectura que realizó la propuesta estaba ofreciendo a la población de Kosovo algo más que un producto de diseño; estaba ofreciendo sus servicios en diseño por el tiempo que fuera necesario y con las particularidades que cada caso demandara.

Estos tiempos ameritan que sin dejar de pensar en productos que con fines benéficos o solidarios alguien quiera desarrollar o edificar, prioricemos los servicios que podemos ofrecer. Puesto que ya no podremos contar con comisiones de 10 cifras, tendremos que poder hacer diseño y arquitectura con poco y para ello se requerirá una combinación de recursividad y creatividad.

Mi propuesta es que ofrezcamos nuestros servicios para adecuar a las circunstancias la producción material existente. Y aquí no me refiero a remodelar. Me refiero a re-pensar los bienes de consumo que nos rodean. Habilitar, por ejemplo, espacios y objetos existentes para la producción y consumo seguro de los alimentos, para lidiar con el hacinamiento, para garantizar acceso a servicios básicos, para el trabajo productivo y a distancia, para el confinamiento, la distribución, la desinfección, para la prestación de servicios varios en domicilios, toma de muestras, honras fúnebres, formación remota, juegos infantiles, practicas deportivas, etc.

Propongo además que no consideremos que el fin de nuestros esfuerzos termina con los diseños en el papel y que prioricemos la ejecución con nuestras propias manos o mediante asesorías remotas en procesos que van desde la consecución de materiales disponibles y reutilizables, la optimización de las cosas que nos rodean hasta la concreción espacial y material de nuestras necesidades cotidianas mas urgentes.

Lo que les propongo no es nuevo. Hay movimientos y colectivos que de manera marginal lo hacen. Durante años y con un grupo interdisciplinar de docentes colegas desarrollé talleres de formación en diseño y arquitectura que atendían a esta premisa: priorizar la faceta de servicio sin abandonar la producción material. Los estudiantes de nuestros talleres adecuaron los carritos de vendedores ambulantes en situación de discapacidad; utilizaron material de reciclaje para co-construir aparatos de ejercicio en casas y espacios de trabajo de algunos celadores; asesoraron por teléfono y con fotos de ida y vuelta a una familia en situación de vulnerabilidad y a cientos de kilómetros para que pudiera construir un muro dentro de una casa en riesgo de colapso. En todos los casos los estudiantes llevaron a la realidad los proyectos de diseño y de arquitectura prestando sus servicios en procesos de co-diseño y co-construcción con los usuarios.

Para la reactivación necesitaremos arquitectura y diseño proactivas y en perspectiva de servicio y esto no significa que la arquitectura y el diseño como las conocemos y con énfasis en la producción material deban desaparecer. Muy por el contrario, la reactivación necesitará más adelante una producción material sustantiva y en una versión mejorada: más sostenible, creativa, recursiva e interdisciplinar. Volverá el tiempo de la emocionante y responsable producción material en arquitectura y en diseño. Ya vemos la siembra de increíbles conceptos y productos en las redes y en la prensa, pero entre tanto necesitamos fortalecer la vocación de servicio en nuestras disciplinas creativas.

Una de las consideraciones de diseño más importantes que los arquitectos residenciales tienen la responsabilidad de abordar es la accesibilidad, asegurando que las personas en situación de discapacidad puedan vivir cómodamente en su propia casa sin impedimentos que bloqueen la funcionalidad básica del hogar. La accesibilidad para usuarios de sillas de ruedas es una preocupación arquitectónica particularmente importante debido a sus requisitos espaciales y materiales, inalterables y necesarios. Debido a que garantizar la comodidad de todos los usuarios, incluidos las personas con discapacidad, es una de las obligaciones esenciales de todos los arquitectos, el diseño para usuarios de sillas de ruedas debe hacerse con la máxima atención y cuidado, especialmente en entornos residenciales. A continuación, delineamos una serie de estrategias para diseñar pisos para la circulación de sillas de ruedas, ayudando a los arquitectos a entregar una máxima comodidad y accesibilidad.

Los pisos residenciales que se adaptan con éxito a usuarios en sillas de ruedas entregan espacio para moverse, rotar y acceder a electrodomésticos y superficies. Por lo tanto, las dimensiones mínimas de ancho y radio de giro reaparecen continuamente en casi todos los aspectos del diseño residencial accesible. Los pasillos abiertos y las circulaciones deben ser continuos, sin obstáculos, reduciendo los cambios bruscos de pendiente y dando preferencia a las transiciones suaves entre las diferentes áreas. Finalmente, los pisos que favorecen la circulación de sillas de ruedas deben estar hechos de materiales antideslizantes, amigables para el uso prolongado de sillas de ruedas.

Rutas accesibles y radios de giro

Según los estándares ADA (American with Disabilities Act), cada unidad de vivienda residencial debe contener al menos una ruta accesible que conecte todos los espacios y elementos para garantizar que los usuarios de sillas de ruedas puedan acceder a todas las funciones de la vivienda. Dichas rutas pueden incluir superficies -caminables- de baja pendiente, rampas, elevadores o plataformas elevadoras. Cada una de estas rutas también requiere de ciertas dimensiones mínimas para facilitar la circulación accesible para sillas de ruedas. Las superficies accesibles deben tener un ancho mínimo de alrededor de 90 cm (36 pulgadas), una pendiente no mayor a la razón 1:20 y una pendiente transversal no mayor a 1:48. Como revisamos en un artículo anterior, aunque 90 cm es el mínimo, un ancho de 150 cm (o 60 pulgadas) adaptara más cómodamente todas las necesidades de accesibilidad. Por supuesto, estos corredores también deben estar libres de obstáculos.

En viviendas con varios pisos, las escaleras obviamente no son accesibles para usuarios de sillas de ruedas. En cambio, los arquitectos pueden incorporar rampas, elevadores o plataformas elevadoras para cumplir con las pautas de la ADA. Al igual que las superficies caminables, el ancho de una rampa debe ser de un mínimo de 90 cm y la pendiente transversal no debe exceder 1:48. Sin embargo, la pendiente máxima de carrera es 1:12, no 1:20. Además, las dimensiones de la cabina del elevador debe tener un mínimo de 100 cm de ancho (42 pulgadas) y cerca de 140 cm de profundidad (54 pulgadas), mientras que los elevadores de plataforma deben tener un mínimo de 75 x 120 cms (30 x 48 pulgadas). Para obtener detalles más específicos sobre cada una de estas opciones, los arquitectos deben consultar las normativas locales.

Las rutas accesibles también deben incorporar radios de giro lo suficientemente anchos para que los usuarios las puedan usar. Para las rutas que giran en 180 grados alrededor de una pared o un objeto, el corredor debe tener un mínimo de 100 cm de ancho, mientras que el área de giro debe tener un mínimo de 120 cm de ancho. Si el corredor tiene solo 90 cm de ancho, el área de giro debe tener un mínimo de 150 cm de ancho. Para las áreas que requieren de giros de menos de 180 grados y utilizan, en su lugar, un espacio de giro circular o en forma de T, el diámetro o el ancho deben ser un mínimo de 150 cm, como se ilustra en detalle en el Capítulo 3 del Estándar ADA 2010.

En resumen, las viviendas con circulaciones adecuadas para sillas de ruedas incorporan al menos una ruta accesible continua que da acceso a todas las áreas de la unidad, que pueden incluir radios de giro específicos para sillas de ruedas o elementos de varios niveles.

Dormitorios

Cada uno de los espacios de la vivienda debe estar diseñado de manera similar, con un amplio espacio para que los usuarios de sillas de ruedas puedan habitarlos cómodamente. Los arquitectos pueden diseñar habitaciones accesibles a través de una serie de pasos relativamente simples. Todas las áreas de giro, como se indicó anteriormente, deben contar con al menos 150 cm de espacio libre; por ejemplo, alrededor de las esquinas de la cama, escritorios o cajones. Nuevamente, todos los corredores deben tener al menos 90 cm de ancho. Por supuesto, vale la pena señalar que las circulaciones no son el único aspecto que se debe considerar. En conjunto, la circulación de las habitaciones individuales seguirá las pautas enumeradas anteriormente, pero los muebles específicos de cada habitación también deben modificarse. En el dormitorio, por ejemplo, los armarios y cajones deben estar diseñados para acomodarse la altura y el alcance de los usuarios de sillas de ruedas. Los armarios diseñados específicamente para deben incluir barras de ropa más bajas, habitualmente alrededor de los 75 cm de alto.

Cocina

Diseñar cocinas excepcionales es una tarea difícil incluso sin tener en cuenta la accesibilidad: los patrones de cocción a menudo son muy elaborados y dependen en gran medida de la circulación rápida entre diferentes electrodomésticos. Los electrodomésticos y los espacios de trabajo de la cocina generalmente presentan requisitos específicos que deben modificarse para acomodar a los usuarios de sillas de ruedas. El primer y más obvio paso es nuevamente ajustar el área de movimiento de la silla de ruedas. Para las cocinas donde los mesones o gabinetes están en lados opuestos, el espacio entre estos dos lados debe ser de un mínimo de 100 cm. Sin embargo, para cocinas en forma de U, con tres lados cerrados, el espacio libre debe ser de 150 cm como mínimo.

Además, la movilidad al interactuar con superficies de trabajo o aparatos específicos también requiere mucha atención. Bajo las superficies de trabajo y de electrodomésticos de la cocina, los arquitectos deben incluir un espacio libre que permita un acercamiento por parte del usuario utilizando su silla. Esto implica dejar un mínimo de 75 x 120 cm de espacio libre en el piso frente a la superficie o el electrodoméstico. Además, este espacio libre debe estar ubicado junto a una ruta accesible. Los métodos para medir tales espacios son muy específicos y pueden incluir o no el espacio debajo de un gabinete o electrodoméstico si está elevado por sobre el suelo. Si los arquitectos eligen incluir este espacio, también deben abordar las pautas de diseño espacial para los pies y las rodillas. Estos espacios requieren sus propios conjuntos de dimensiones para calificar como parte del espacio libre, y estas sección de la normativa debe ser estudiada en detalle. En esta sección también se enumeran más requisitos para electrodomésticos específicos, como lavavajillas, placas de cocción, hornos y refrigeradores.

Al igual que con el dormitorio, los muebles de cocina para usuarios de sillas de ruedas también deben satisfacer ciertos requisitos de altura y alcance. Las superficies de trabajo de la cocina, por ejemplo, deben estar a una altura máxima de 85 cm sobre el suelo.

Baños

Al igual que las cocinas, los baños son otra área de las viviendas que deben seguir requisitos específicos de movilidad y circulación. Para la circulación general, el diámetro de giro de los espacios debe ser nuevamente de 150 cm como mínimo, mientras que los corredores deben tener al menos 90 cm de ancho. Además, cada accesorio, al igual que en las cocinas, debe dejar un espacio libre bajo ellos. Las bañeras accesibles requieren de un espacio mínimo de 75 cm en toda su longitud. Los inodoros requieren de un espacio libre de 150 cm como mínimo desde la pared lateral y 140 cm desde la pared posterior. Además, todos los elementos de un baño accesible para sillas de ruedas, como duchas, bañeras, inodoros y lavamanos, deben incluirse en un único espacio, de modo que los usuarios tengan que viajar a diferentes baños para acceder a cada accesorio.

Para obtener recomendaciones más específicas sobre cómo diseñar los accesorios de baño, especialmente las duchas y los inodoros, que presentan detallados requisitos de asientos y barras de apoyo, puedes revisar –de nuevo– las pautas de la ADA.

Materiales

Todas las rutas y habitaciones accesibles deben tener pisos que sean estables, firmes y antideslizantes, como se describe en el Capítulo 3 del Estándar ADA 2010. Aunque puede parecer menos obvio que los materiales de los pisos son parte esencial de la accesibilidad, los pisos resbaladizos pueden dañar seriamente a los usuarios y sus sillas de ruedas. Los pisos estables, firmes y antideslizantes no se dañan por la fuerza, como el peso de la silla de ruedas, resisten la deformación y tienen suficiente fricción para que puedan usarse de manera segura. Los mejores materiales de piso para estos extremos son pisos de madera sólida o de ingeniería, los pisos vinílicos o los pisos cerámicos. Los pisos de madera sólida son fáciles de mantener y se pueden renovar si se rayan con la circulación de la silla. Además, los acabados raspados a mano o desgastados para pisos de madera pueden aumentar el coeficiente de fricción de la superficie y evitar el deslizamiento. Los pisos vinílicos son menos costosos pero igualmente resistentes al deslizamiento, aunque no pueden repararse si están dañados. Sin embargo, pueden reemplazarse fácil y económicamente. Finalmente, los pisos cerámicos son extremadamente duraderos, y las baldosas antideslizantes con textura son resistentes al deslizamiento y firmes. El tamaño ideal del azulejo para evitar daños es de 5 cm cuadrados.